La resiliencia
Septiembre, el mes en donde, según mi horóscopo todo cambia —ja—. La vida cambia diario y al mismo tiempo se mantiene, es una sinfonía con notas bajas y notas alta. Eso es la vida creo. Más altas o más bajas no lo sé, pero si es un cambio constante en el cual —aunque suene contradictorio—, buscamos lo estático. Estar en un ambiente donde nada cambie y sepamos que viene y como viene, lo que se va y lo que se queda. Pero ahí justo ahí, en el cambio, es donde nos encontramos y crecemos.
Lo estático desaparece, el movimiento de la vida desaparece la materia de lo estático.
Como las plantitas, si el ambiente no cambia, nosotros tampoco, a veces necesitamos sol a veces lluvias. Sin el cambio no crecemos.
Y la vida pasa, las cosas pasan, el dolor pasa, todo pasa, a veces en x3 a veces en slo-mo, pero todo pasa, aunque no lo sientas.
Dicen por ahí que la memoria del corazón maximiza los recuerdos buenos y elimina los malos. Pero, los malos, los recuerdos que enterramos —que no les damos tantita luz— son lo que nos entierran, los que desintegran nuestra materia, nuestra esencia.
Un año, en donde entendí o estoy entendiendo, por fin, que el tener no es ser. Tengo y soy, no es lo mismo. Y que me corresponde a mí establecer mi existencia y mi esencia. Qué difícil, que tarea tan tediosa y conflictiva, en donde no siempre nos sacamos estrellita dorada como en el kínder —esa que nunca me dieron pq “platica mucho”, seguido de un sello de cotorro—.
Y si, si hablo mucho es pq la cabeza se me inunda de pensamientos, que si no saco, se me llena la memoria y se mezclan los que se tienen que quedar y los que se tienen que ir. Como sacar cosas del clóset, definir qué va contigo y que no, uff. Enfrentarse al dilema del clóset, ¿sigo siendo una persona que usa skinny jeans rosa fosfo fosfo, o acaso, mom jeans rotos o lo que sea? ¿Que te queda? ¿Que te acomoda?
La existencia de la colectividad, creo, dificulta encontrar tu esencia. Entender si el trend va contigo o solo te gusta por ser trend.
Como dicen mis tías, en la moda lo que te acomoda. Y ¿que me acomoda? No lo se. Creo que prefiero vivir en la incomodidad.
Nunca he sabido definir mi estilo, y ni creo que quiera definirlo, la adaptabilidad, wow, pero más wow la resiliencia.
El cuerpo es sinónimo de resiliencia. Resiliente, eso a lo que aspiro diario.
